domingo, 28 de noviembre de 2010

Razones de una opción electoral puntual y condicionada.


El Carlismo ante las próximas elecciones autonómicas en Cataluña

El domingo 28 de noviembre de 2010 se celebran elecciones al llamado «Parlamento de Cataluña». No se presentan candidaturas carlistas. El proceso electoral en curso —de por sí ilegítimo— está, además, viciado por la normativa electoral vigente, ejemplo de totalitarismo, incongruencia y corrupción legalizada. Sea quien fuere quien afirme lo contrario, no existe obligación alguna de participar en el mismo: la abstención es no sólo una opción legítima, sino seguramente la más legítima de todas.

No obstante, en atención a las particulares circunstancias del momento, en especial a la amenaza que la creciente presencia mahometana supone para la Fe, para la tradición catalana e hispánica y para la convivencia civilizada, la Comunión Tradicionalista considera aceptable que aquellos que así lo deseen ejerzan su voto en favor de las candidaturas de «Plataforma por Cataluña» (PxC). Aunque dicha formación presente algunos planteamientos que los carlistas no pueden suscribir, su decidida oposición a la expansión mahometana pueden hacerla merecedora de los votos de los tradicionalistas y, en general, de los católicos conscientes.

Noviembre de 2010

Secretaría Política de S.A.R. Don Sixto Enrique de Borbón


La Comunión Tradicionalista ha vuelto a poner de manifiesto con este comunicado una estrategia política acertada. La Comunión deja claro la injusticia del actual sistema electoral partitocrático. Y rechaza que sea obligatorio acudir a las urnas. No obstante atiende a las circunstancias reales del penoso panorama político catalán y reconoce dentro de la deplorable vorágine de siglas una candidatura que tiene posibilidades reales de responder a algunos de los problemas más graves que atañen a Cataluña y por extensión al resto de España. Lo hace además desde posturas contrarias al mismo sistema político imperante, lejos del oportunismo político de otros grupos del sistema.

La opción de voto a la PxC sólo un malintencionado la entendería como identificación con la totalidad de sus planteamientos. Por el contrario se deja claro que pese a las divergencias de planteamientos se produce un apoyo condicionado, en tanto en cuanto dicha Plataforma se ha configurado como un instrumento eficaz para frenar la islamización de Cataluña, y por tanto de España, en cuanto Cataluña es parte esencial de nuestra Patria. Quienes frivolizan o no conceden la importancia que tiene la amenaza islámica demuestran un criterio antipolítico y alejado de la realidad. El apoyo no supone un cheque en blanco, sino un voto de confianza ante la contienda electoral. Si dicha candidatura se apartase un ápice de las razones por las que se ha apoyado la legitimidad para la crítica sería total. Ello además no compromete la integridad del ideario, que sí se vería peligrosamente mermado en supuestas coaliciones con grupos inspirados en confusos “humanismos cristianos”, sobre la base de unos “principios” que disuelven la reivindicación total.

La Comunión Tradicionalista desde la instauración del actual régimen de partidos antirrepresentativo e incluso en última instancia antidemocrático (refiriéndonos a la democracia como forma de gobierno, nunca como nefasta ideología) ha intentado en la medida de las posibilidades influir para evitar la debacle. Dando una importancia menor a las contiendas electorales, entendiéndolas sólo como aspecto parcial de una acción política y social de mucho mayor calado. Así en los 70 contribuyó a la formación de las candidaturas de Alianza Nacional del 18 de julio (elecciones de 1977) y de Unión Nacional (elecciones de 1979), que tuvo un relativo éxito. Después ha organizado y apoyado candidaturas independientes como la del Tercio Católico y ha estado en la gestación de diversas candidaturas regionalistas, como Unión Valenciana, Unión Foral Vizcaína, Alianza Foral Navarra o Unidad Alavesa. Apoyó a las candidaturas del partido C.T.C., haciendo un importante esfuerzo militante para que las mismas no cayeran en el mero testimonialismo, llevando el peso de la campaña electoral en circunscripciones como Valencia o Asturias, u organizando directamente la misma en otras. Asimismo también fue decidida su implicación en la oposición a los referéndums celebrados en esta última etapa partitocrática, haciendo campaña por el NO en el constitucional de 1978, en el de integración en la OTAN de 1986 o en el de la constitución europea de 2005.

Frente a una opción política meramente simbólica y testimonial que algunos querrían para el Carlismo, convertido en una mero grupo folclórico y familiar, la Comunión Tradicionalista mantiene el depósito íntegro de la Tradición Española, sin ceder a las tentaciones de la corrección política o del modernismo eclesiástico, y además está dispuesta al apoyo a las opciones políticas que con ánimo constructivo y realista sean válidas para frenar una parte del caos antes de que sea demasiado tarde.