miércoles, 17 de noviembre de 2010

Emergencia Saharaui. Vergüenza e infamia para España.

Saharaui miembro de las tropas nómadas.

Así quedó el campamento saharaui de El Aaiún tras la masacre perpetrada por Marruecos. Los medios de comunión públicos y oficiales en España no informan sobre ello.

Hace apenas dos semanas la agencia de prensa oficial de Marruecos difundió la calumnia de que un marroquí había muerto a manos de la Guardia Civil en Melilla. Demostrada la falsedad de dicha información la agencia marroquí no difundió ninguna nota rectificativa. La diplomacia española, en manos de la fracasada Trinidad Jiménez, ni siquiera fue capaz de hacer llegar la noticia verdadera a los medios de comunicación árabes independientes: Al Jazeera la hubiese difundido sin ningún problema.

Viene bien recordar esta reciente noticia para analizar los últimos actos de represión marroquí en el ocupado Sahara Español y la ignominia del Gobierno de España, un gobierno de ocupación pro marroquí, en el intento de defender la desinformación procedente del sultanato.

La criminal represión ejercida por el ejército marroquí contra los saharauis acampados en El Aaiún —en legítima protesta contra las inhumanas condiciones de vida a las que les ha condenado el invasor marroquí y contra el expolio de sus recursos naturales— ha contado con la aquiescencia del Gobierno (de ocupación) de España. Cada vez queda más claro, por si aún hiciera falta, el carácter plenamente marroquí del Gobierno de ZP. Trinidad Jiménez (perdedora de todas las elecciones a que se ha presentado, incluso de las elecciones primarias de su partido) se empeña en parecer la peor Ministro de Exteriores posible (y eso que su antecesor Moratinos lo parecía a su vez). Incapaz de acceder a los cursos de la Escuela Diplomática por sus nulas dotes académicas y su ignorancia del derecho internacional y la política exterior, el único mérito para ocuparse de la cartera de Exteriores ha sido su fanatismo pro marroquí. Pese a que su condición de mujer le impone todo tipo de humillaciones en su contacto con las autoridades marroquíes, siempre ha mendigado el reconocimiento de las mismas. Célebre fue el acompañamiento a un desconocido José Luis Rodríguez Zapatero durante su etapa de pseudo oposición al PP en un viaje a Marruecos en el que se adhirieron públicamente todas las reivindicaciones expansionistas del nacionalismo marroquí, así como al liberticida régimen alauita. Desde entonces no ha cesado la sumisión: críticas a la recuperación del Islote Perejil, exculpación a Marruecos de cualquier implicación en los atentados del 11-M (pese a que cuando menos está demostrado que fue perpetrado por súbditos marroquíes), desvíos de millones de euros para Marruecos, indiferencia ante el acoso sobre Ceuta y Melilla y un larguísimo etcétera de agravios para España. Eso explica en gran parte el vergonzoso compadreo de este Gobierno (de ocupación) con el último acto del genocidio contra el pueblo saharaui. En el que además ha sido asesinado un español, y los invasores marroquíes han expulsado de El Aaiún a periodistas y cooperantes españoles, para impedir que puedan dar noticia de la matanza.

Días antes de esta última invasión varios periodistas españoles, que seguían un juicio en Casablanca, ya fueron brutal y cobardemente agredidos por marroquíes. La escalada de violencia contra cooperantes españoles en el Sahara por parte de invasores marroquíes durante los últimos años ha crecido considerablemente, así como las provocaciones y actos de guerrilla urbana organizada por inmigrantes marroquíes en Ceuta y Melilla. En el resto de España su comportamiento dista mucho de ser ejemplar, sobre todo con las mujeres, dedicados en su inmensa mayoría a parasitar los servicios y las ayudas públicas, a difundir el Islam, a los robos, delincuencia y sobre todo al tráfico de hachís que traen del propio Marruecos. Pese a ello todos los gobiernos de la partitocracia liberal han regalado anualmente millones a ese Estado, un dinero a fondo perdido malversado por la corrupta red que controla el poder en Marruecos, el majzen. Y es que Marruecos es un Estado totalmente innecesario y artificial, sostenido únicamente en el terror contra la población civil, en el expolio de los mares españoles y el territorio saharaui y en el chantaje a los débiles gobiernos de España.

Decretado el veto informativo sobre los sucesos del Sahara Español, cualquier especulación sobre el número de víctimas mortales, heridos y encarcelados siempre se quedará corta. Más todavía si recordamos las prácticas habituales del artificial y dictatorial Estado marroquí. Con cuentagotas se van conociendo detalles de miles de abusos cometidos. El gobierno de Rodríguez Zapatero, adalid de las causas falsamente humanitarias más recónditas, prefiere pasar página. Tiene la inmensa caradura de afirmar que no se trata de un asunto que afecte a España, demostrando una ignorancia supina tanto del derecho internacional positivo como de la historia reciente. E incluso en el supuesto caso de que España no fuese aún hoy en día el administrador de iure del Sahara Occidental (que lo sigue siendo de acuerdo con el derecho internacional), ¿cómo olvidar nuestra presencia en aquel querido territorio durante siglos? ¿Cómo desvincularnos del sufrimiento de un pueblo y una tierra que fue plenamente española y que durante tanto tiempo acogió fraternalmente a los españoles de todas las tierras de la Patria?
Trinidad Jiménez y Rodríguez Zapatero humillándose ante el sátrapa marroquí. De fondo el mapa expansionista marroquí que incluye el Sahara español y las Islas Canarias. Era diciembre de 2001 y Marruecos presionaba con la inmigración y el tráfico de drogas. La sumisión a este tiranucho tercermundista ha crecido con los años.

La vinculación de todos los españoles con el Sahara es indudable. Casi todas las familias de la Península o las Islas tienen algún miembro que hizo el servicio militar o sirvió en el Ejército en el Sahara, o que fue allí para realizar actividades comerciales, administrativas o religiosas. No olvidemos el particular odio de los invasores marroquíes contra el catolicismo, que en la primera Marcha Verde (cuando Juan Carlos entregó el Sahara al sátrapa marroquí de entonces, Hassán II, al que llamaba «primo» y en cuyo funeral lloró desconsoladamente) se plasmó en la profanación de iglesias y símbolos católicos que poblaban el Sahara. Odio extendido a cualquier vestigio de presencia española en el Sahara, presencia que levantó ciudades, infraestructuras, desarrollo social y económico, cultura y la Religión Verdadera.

Las televisiones públicas en España no proporcionan imágenes sobre la represión de Marruecos en el Sahara. Por contra, mientras los saharauis están siendo exterminados, emiten documentales sobre las inexistentes virtudes culturales del sultanato de Marruecos, en una serie producida por el endófobo y pro mahometano Juan Goytisolo (el turismo español en Marruecos, tan del gusto de los progres, es una de las principales fuentes de sostenimiento del régimen marroquí). La labor de la falsa oposición del PP no puede ser más lamentable. Su afección por Marruecos es menor, pero ante todo oponen las directrices que vengan desde Estados Unidos, siendo éstas favorables al régimen del sátrapa marroquí. Oportunistamente usan al pueblo saharaui, al igual que oportunistamente se oponen a la inmigración islámica en Cataluña mientras que el mismo PP institucionaliza en Ceuta y Melilla la bárbara fiesta islámica del cordero, al tiempo que por toda España les cede locales para sus celebraciones.

A pesar de las indebidas cesiones territoriales que el liberalismo español hizo a las potencias extranjeras que lo sostenían en el poder, la historia del Sahara Español está muy clara:

• 1476. La Monarquía Hispánica toma posesión de territorios del Sahara Occidental. Se producen los primeros asentamientos de pescadores canarios, que fundan Santa Cruz de la Mar Pequeña. El Norte de África, incluyendo territorios de la costa occidental fueron parte de la Hispania romana y visigótica.
• 1502. Bula papal incluye territorios saharauis entre los enclaves que concedía a España, que se hace presente en la costa comenzando una gran labor de desarrollo y prosperidad para esos territorios y sus habitantes.
• 1884. Conferencia de Berlín: se reconocen derechos a España en el Sahara.
• 1885. Se construye una factoría en Río de Oro y otra en la Bahía Oeste. España envía su primera guarnición al Sahara y comienza la construcción de Dajla (Villa Cisneros).
• 1886. Expedición Cervera-Quiroga al Adrán Temar, organizada por la Sociedad Geográfica Comercial Española, que resulta en la firma de un acuerdo con el sultán por el que se reconocía la soberanía española sobre Río de Oro. La administración española tiene cada vez más necesidades lo que multiplica la presencia de españoles de la Península y de Canarias en el Sahara, con la correspondiente prosperidad para los saharauis, integrados con preferencia en la administración y en el comercio español.
• 1904. Acuerdos fronterizos con Francia.
• 1958. Provincia española.
• 1963. El Sahara en la lista de territorios no autónomos.
• 1975, 1976. El Tribunal Internacional de Justicia de La Haya condena las pretensiones de Mauritania y Marruecos sobre el territorio saharaui. «No existen vínculos de soberanía territorial alguna entre el Sahara Occidental y el Reino de Marruecos, por un lado, y Mauritania, por el otro», y, en consecuencia, «no se reconoce la existencia de vínculos legales que pudiesen alterar la aplicación de la Resolución 1514/XV de la Asamblea General de la ONU, concerniente a la descolonización del Sahara Occidental y, en especial, la aplicación, en su territorio, del derecho de autodeterminación con miras a asegurar a sus habitantes la posibilidad de expresar libre y francamente su voluntad». Sin embargo, Juan Carlos entrega el Sahara Español a Marruecos y Mauritania. Los EE.UU., la República Francesa y el Estado pirata de Israel apoyan la invasión. El Gobierno de Juan Carlos obliga a los españoles de origen peninsular a evacuar el Sahara, abandonando sus casas, negocios y pertenencias.
• Enero-febrero 1976. Se bombardea a los saharauis con fósforo blanco y napalm. Miles de muertos. Los que quedan con vida sufren el expolio de sus tierras, casas y posesiones por colonos marroquíes. Los refugiados saharauis se establecen en campamentos de refugiados en la desértica región argelina de Tinduf.
• Abril 1976. Mauritania y Marruecos se reparten el Sahara. Mauritania es derrotada por el Frente Polisario, firma la paz con éste y renuncia a sus pretensiones territoriales.
• 1979. Marruecos reclama todo el territorio, incluyendo la parte que inicialmente había asignado a Mauritania, e intenta su invasión.
• 1981. Marruecos acepta la celebración de un referéndum del Sahara Occidental.
• 1984. La República Árabe Saharaui Democrática (RASD), impulsada por el Frente Polisario, es admitida como estado miembro de la Unión Africana, además de ser reconocida por multitud de Estados a nivel internacional. Marruecos protesta.
• 1991. La Organización de Naciones Unidas aprueba una resolución que detalla el calendario del plan de apoyo y crea la MINURSO (Misión de Naciones Unidas para el Referéndum en el Sahara Occidental). Se establece el 6 de septiembre de ese año como fecha para el alto el fuego y el 26 de enero de 1992 para el referéndum. Ambas son aceptadas por las dos partes, pero el referéndum nunca se celebra.
• 11 marzo de 2004. Un enorme atentado terrorista acaba con la vida de 200 personas en Madrid. Hasta hoy planea la incógnita sobre los autores intelectuales de la cruel matanza. Los autores materiales fueron súbditos marroquíes. Después del atentado se produce un vuelco electoral gracias al que sube al poder el PSOE y el destacado pro marroquí José Luis Rodríguez Zapatero.
• Febrero 2005. El gobierno de Zapatero condecoró con la Gran Cruz de Carlos III a dos generales marroquíes condenados por instancias internacionales de derechos humanos. Uno de ellos estaba acusado en España de un delito de genocidio. El otro, Driss Jetou, era el Ministro del Interior y máximo responsable de las tropas que invadieron el islote español de Perejil.
• Marzo 2007. El ejecutivo de Zapatero apoyó el plan autonómico de Marruecos para el Sáhara Occidental, desoyendo las resoluciones de la ONU sobre la antigua provincia española.
• Abril 2007. Zapatero reconoce la soberanía marroquí sobre el caladero canario-sahariano, una vez más, saltándose la legalidad internacional y las resoluciones de la ONU.
• 2010. Se produce el enésimo acto de represión de Marruecos contra el pueblo y el territorio saharaui. Cientos de muertos y miles de heridos y encarcelados. El Gobierno (de ocupación) de España, participado por Marruecos, guarda un silencio cómplice, ante la indignación de la parte sana del pueblo español.
Nota: El enlace a hipervínculos ajenos a los medios de la Comunión Tradicionalista no supone cercanía ni simpatía con la totalidad de los planteamientos expresados en dichos medios.

Misa Tradicional en la festividad de la Asunción de la Virgen María del año 2010 en Dajla (Villa Cisneros), Sahara Español. Roguemos a Dios en caridad por el Sahara Español y el pueblo saharaui.