jueves, 3 de septiembre de 2009

¿Epidemia o mentira?


[FAROagencia] Madrid, 31 agosto 2009, festividad de San Ramón Nonato, confesor, y Santo Dominguito del Val, mártir. Los medios y los políticos del sistema llevan unos meses alimentando el temor a la denominada gripe porcina, también conocida como gripe norteamericana, nueva gripe, o gripe A (H1N1) según la mal llamada Organización Mundial de la Salud (OMS). Es inevitable recordar la anterior alarma por la gripe aviar, que quedó en nada.

Ante lo aparentemente injustificado de la alarma creada, puesto que la citada gripe causa muchas menos muertes que multitud de otras cepas de la gripe y enfermedades corrientes, FARO ha realizado una encuesta entre médicos, farmacéuticos y biólogos de confianza. Se omiten sus nombres porque, como recordaba uno de los encuestados, ya en 1944 (cuando tanto el negocio farmacéutico como el manejo de los medios de información distaba mucho de ser tan grande como en la actualidad) el eminente profesor Vicente Sanchís Bayarn, catedrático de Higiene de la Universidad de Valencia, decía a sus alumnos de la Facultad de Medicina: "El mundo de las vacunas mueve tal cantidad de millones, que les aconsejo que no metan ustedes el dedo en ese avispero, porque saldrán trompicados".

Con diferencias menores en sus respuestas, todos los encuestados están de acuerdo en que la alarma por la llamada gripe porcina es injustificada, y que la incidencia de la enfermedad es insignificante en comparación con otras comunes. Las pocas muertes se están produciendo en personas con otras enfermedades de base, como cualquier gripe.

Todos ellos están en contra de la vacuna que se pretende aplicar (no aceptarán ser vacunados ellos mismos). Quienes se han manifestado sobre el medicamento llamado Tamiflú están también contra su uso en caso de contagio: lo consideran peligroso y de nula utilidad.La mayor parte están total o parcialmente en contra del uso de las vacunas contra cualquier cepa de la gripe; muchos se inclinan a rechazar, en general, la mayor parte de las vacunas de uso habitual, tanto por su dudosa eficacia, como por sus efectos secundarios y por el daño que causan al sistema inmunológico de quienes las reciben.

Los encuestados coinciden en que una dieta completa, equilibrada y sana resulta mucho más eficaz contra todas las cepas de la gripe que cualquier medicamento o vacuna.

Hoy mismo, el Gobierno (de ocupación) de España ha anunciado que ha reservado vacunas contra la citada cepa de gripe para el 60% de la población, y que pretende obligar a vacunarse en primer lugar al personal sanitario y de servicios de emergencia, a los enfermos crónicos a partir de los seis meses de edad, y a las embarazadas. Se habla de extenderla la vacunación forzosa maestros, profesores y resto del personal de los centros de enseñanza. Una vacuna de dudosa eficacia, con efectos secundarios muy peligrosos, y que se ha encargado no a infrautilizados servicios públicos como el Centro Militar de Farmacia de la Defensa (al que se ha asignado un papel menor en este montaje), sino a dos multinacionales farmacéuticas extranjeras destacadas por sus beneficios récord y por su agresiva política comercial y mediática: Novartis y GSK (GlaxoSmithKline), como tuvo el descaro de anunciar en julio Trinidad Jiménez, Ministro de Sanidad de Rodríguez Zapatero. Ambos laboratorios comparten un oscuro historial de promoción de fármacos peligrosos, relación con el aborto provocado y política corporativa hostil a las mujeres embarazadas.

La mayoría de los enfermos de gripe A se curan sin medicación (como es sabido, en realidad no hay medicación eficaz contra ninguna cepa de la gripe, sólo contra sus síntomas). El médico Bernard Debré, miembro del Comité nacional de ética de Francia, asegura que la gripe porcina no es más que "una gripecilla", "no es peligrosa" y que "hay que pitar el final del partido". Nada de pandemia ni de enfermedad apocalíptica. Más bien lo que se aproxime a dimensiones apocalípticas sea el derroche de dinero público en vacunas y medicamentos inútiles y dañinos, y quizá las consecuencias de la aplicación de estos mismos productos. Un médico psiquiatra consultado por FARO manifestaba: "Yo creo que tanta alarma sanitaria, e hipermedicalización de la sociedad, es mala, debilita y aterroriza a la población, la infantiliza". Otro de los médicos encuestados escribía: "[La aparición de nuevas 'plagas' siempre] sucedió periódicamente, pero ahora ocurre en una sociedad, que se considera limpia, sin derecho a 'plaga', en donde nadie se quiere morir, y que tiene constituciones en donde se recoge el 'derecho a la salud' (sic): se rellenan montones de hojas en las redacciones, se da trabajo al becario ocioso, se asusta un poco, se exige un mucho, y, la 'democrática administración' responde, cómo no, 'pelín' sobreactuada".

Personal médico y de enfermería y científicos que colaboraron en el desarrollo de la vacuna contra la gripe A se niegan a que se les aplique y aconsejan que no se acepte. Véase en YouTube el vídeo http://www.youtube.com/watch?v=B4SmFxyust0 (en inglés).

En realidad todos los años, antes del fin del verano boreal, las multinacionales farmacéuticas aumentan sus atenciones hacia periodistas, empresarios de medios y políticos y funcionarios de organismos internacionales y de gobiernos, obteniendo a cambio una campaña sobre "la gripe terrible de este año" que proporciona pingües beneficios merced a las vacunas. La mercadotecnia de la de este año 2009 está alcanzando dimensiones históricas. El correspondiente derroche de dineros públicos en plena recesión, también. Los modos totalitarios del Estado democrático y del Nuevo Orden Mundial (N.O.M.) aprovechan la ocasión para mostrarse.



Junto a las ponderadas y fundamentadas razones científicas recogidas por FARO merece la pena releer un antiguo artículo sobre la las políticas sanitarias de los distintos modelos políticos: La asistencia sanitaria en los distintos modelos políticos. Añadimos desde este blog lo paradójico que supone que se promuevan restricciones en las prácticas religiosas (se proscribe la comunión en la boca, se prohíben peregrinaciones o se limita la devoción a Santiago Apóstol, con la colaboración infame de algunos clérigos) al tiempo que ninguna restricción se sugiere respecto a la promiscuidad o las prácticas aberrosexuales, que potencialmente se exponen mucho más al contagio y suponen un modo de vida decadente e insalubre. Tampoco respecto de los macrofestivales musicales, financiados con dinero público se ha sugerido medida alguna, pese a su insalubridad, hacinamientos y la libertad para el consumo de drogas (la mayoría de las veces una misma droga se consume entre varias personas) que los preside.